El Fracaso Escolar

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Preguntemos a cualquier chico desmotivado de 15 años que visualice cómo será su vida en unos años. No quiere proyectarse en el futuro. Todavía no sabe qué es lo que quiere. Le cuesta verlo.

Un alumno que además está en una situación de Fracaso Escolar no ha asumido su responsabilidad. Debe aprender, no a culparse, pero sí a responsabilizarse de que está en su mano mejorar sus calificaciones.

El entorno familiar debe apoyar mostrando interés, no en las calificaciones del alumno, sino interés genuino en ayudarle a mejorar su método de estudio y así incrementar la satisfacción del alumno.

El alumno que vive una situación de Fracaso Escolar, se siente limitado para obtener la calificación necesaria para superar el curso. Le parece imposible hacer el trabajo y organizarse para superar todas las materias. Hay hacia él un bombardeo continuo de información sobre las consecuencias de su situación para su futuro. Ésto, por sí sólo, le provoca más estrés y preocupación. La situación es vista por el alumno como inevitable.

La sociedad no se preocupa del alto porcentaje de alumnos en Fracaso Escolar ni cree que tenga importancia, lo ve como algo inevitable. No es necesario que para que haya alumnos brillantes tenga que haber otros que fracasen. Se tiende a pensar que quien lo sufre “no se esfuerza”.

No nos preguntamos si la falta de esfuerzo surge de la causa o de la consecuencia

Al alumno que se encuentra en esta situación, se le deja afrontar sólo el camino de sufrimiento que el Fracaso Escolar provoca. Ésto le da a entender que, además de culparse a sí mismo y frustrarse tras años de esfuerzo, no tiene salida.

Hace falta más orientación positiva

El alumno necesita saber a dónde se dirige y para qué. Es ahí donde hay que ayudar a los alumnos que están en riesgo de Fracaso Escolar. Presionarle es un motivo de estrés y podría provocar que tirara la toalla. Es precisamente en esa edad cuando debe estar más enfocado y con más apoyo, porque es cuando toma las decisiones que más le marcarán.

Las medidas del núcleo familiar que se pueden tomar incluyen:

1- Crear el hábito de estudio desde pequeños dentro de la familia, de forma que el alumno no lo vea como algo aburrido sino como algo necesario y motivador, que le suponga un reto asumible. El hecho de suspender no debe suponer una enfado manifiesto por parte de los padres, sino un motivo más de apoyo.

2- Enseñarles en casa predicando con el ejemplo que los problemas se deben de afrontar, les ayudará a enfrentarse a sus propios problemas en el estudio. Dejarles claro que sus padres siempre les van a amar independientemente de sus calificaciones. Es importante también que el núcleo familiar se implique en los estudios del alumno, de forma que éste sienta que tienen interés en su rendimiento y en sus estudios.

Existen también casos de familias que se niegan a ver el problema de que el alumno miembro de la familia está en una situación de Fracaso Escolar, esto puede suponer que el alumno no se sienta valorado, ve que su familia no es capaz o no quiere darse cuenta de sus problemas.

3- Trabajar para mejorar los problemas de socialización del alumno con los compañeros, si es que los hay, además de posibles inestabilidades emocionales son dos factores que también tienen un gran peso en la mejora del rendimiento.

Hay que estar atentos para actuar desde los primeros síntomas de Fracaso Escolar.

Enseñarles a los alumnos que el papel de ganador o perdedor no es algo que marque a ninguna persona, sino que más bien depende de la materia y del momento, un alumno que siente que es un perdedor sentirá que es más complicado sacar buenas notas que un alumno que entiende que existen altibajos en el rendimiento y dependiendo de la materia.

Su agenda no debe estar muy apretada ni tampoco demasiado vacía. Debe de estar equilibrada y adaptada a cada alumno. Una falta o exceso de tiempo no son buenos, sobre todo si uno de los puntos a mejorar del alumno es la organización.

Los padres deben premiar el buen estudio. Independientemente de las calificaciones altas o bajas. Así se les enseña una valiosa lección y a mejorar su autonomía.

La búsqueda de las afinidades e intereses del alumno no sólo sirve para saber en qué puede ocupar su tiempo de ocio. Sirve como indicador de lo que busca en su vida, además de aquello en lo que destaca. Es lo que le mueve y de donde sacará su energía para estudiar ahora, y para su trabajo después. Lo que le motiva tiene mucha relación con esa búsqueda. Por eso enseñarle también a buscarlo por sí mismo es primordial.

Cuando oímos que alguien tiene un “Don”, pensamos que tiene suerte, que ha nacido con una cualidad que los demás no tenemos. Y es cierto, esa cualidad en concreto no la tenemos, pero cada uno de nosotros tiene un “Don” diferente al de otro. Al igual que tenemos una huella dactilar diferente, la naturaleza le ha dado a cada uno un potencial en algo, para enriquecernos.

Estamos hechos así a propósito

Es importante buscar este “Don”, y aprender a verlo. Precisamente por esas cualidades únicas y personales, no podemos educar a todos los niños de igual forma. Encontrar este potencial para el que estamos especialmente capacitados es una de las materias pendientes, no sólo de la Escuela, sino de la sociedad. El 90% de las personas trabaja en cosas que no le satisfacen y en las que no aportan lo mejor de sí mismos. Si no desarrollamos esas cualidades con las que hemos venido al mundo, no aportamos todo nuestro potencial, lo cual no es bueno ni para la empresa, ni para la sociedad, ni para lo más importante, nuestra Felicidad.

Aquel alumno que tiene la suerte de saber qué quiere hacer cuando acabe los estudios obligatorios, suele estudiar animado. Tiene cierta “madurez”, que no es otra cosa que “visión”. Motivación. Porque sabe a dónde quiere llegar. Se conoce mejor a sí mismo y descubre que hacer una pequeña cosa en la escuela se vuelve imposible si no sabe adónde va, pero hacer muchas cosas se vuelve un trabajo motivador, si sabe cuál es el camino que tiene que recorrer.

En aquellos alumnos en los que falla esta motivación, la solución puede pasar por una mejora de su gestión emocional.

Las propuestas a nivel Educativo pueden incluir:

1- Dotar al alumno en riesgo de Fracaso Escolar de una mayor responsabilidad en la creación de trabajos o proyectos donde pueden o no compartir la tarea con sus compañeros. Puede suponer una solución retadora y motivadora.

2- El Coaching es importante para esta mejora de su rendimiento dado que se enfoca en el objetivo a largo plazo y su conexión con los valores personales del alumno, al igual que la educación emocional que generalmente está muy poco presente en la educación.

3- Mejorar su comprensión lectora y de expresión escrita también es básico y muy importante a la hora de identificar problemas de rendimiento y de solventarlos.

4- Una buena medida es aumentar su capacidad de organización y de mejora de metodología para el estudio, no con aumento de tiempo de estudio sino con una mejora de un método personalizado al propio alumno para potenciar su rendimiento. Esquemas, resúmenes, dibujos e historias relacionales pueden ayudar mucho.

5- La evaluación continua. Evaluar al alumno de materias pequeñas cuantitativamente y no incluyendo grandes temarios ante los que la ansiedad del alumno no le haga sufrir de nervios o inseguridad. Así se consigue una actitud de relajación y se evita una sobrevaloración en relación a las pruebas y los exámenes que no es positiva.

De la misma forma que el alumno debe de ser consciente de las carencias del sistema educativo, también debe de ser consciente de que lo único que está en su mano es su actitud, y que ese cambio de actitud es suficiente y a la vez necesario para cambiar la situación. Ésto le da una visión más realista y a la vez le empodera para tomar la responsabilidad de salir de esa situación.

Presentación

Superar el fracaso escolar parece algo muy sencillo, pero mientras se transita por su camino, el sufrimiento es muy alto
  • recorrer ese camino sustentado por un coach especializado, que ha pasado por ahí puede suponer una ayuda muy valiosa

  • el fracaso escolar no es otra cosa que un reto en el que la persona se rinde, si se permite ésto, se está condenando su futuro y su felicidad

  • no sigas ahí, sal, lucha para poder aprender las reglas del juego, tan valiosas cuando te hagas mayor

Hago sesiones a personas que quieran salir de su zona de confort, ver aquello necesario para conseguir lo que quieren.

Después de pasar por una situación de fracaso escolar en el Instituto, decidí seguir estudiando una carrera para tener una “seguridad” para mi futuro. Elegí una Ingeniería (bastante segura), Topografía, al ver lo interesante de las asignaturas en la guía de la Universidad de Salamanca. Después de terminarla, acabé trabajando en otras áreas de la Ingeniería donde tampoco encontré un lugar que me llenara profesionalmente.

Todos estos años he estado interesado en temas relacionados con la Psicología, como PNL.

Durante todo el tiempo que he estado atento a profesores y calificaciones he podido comprobar cómo se ha apoyado a aquellos que no necesitaban apoyo, y cómo se les han ofrecido salidas y desmerecimiento a aquellos que hemos necesitado más guía para acabar los estudios. En definitiva he visto en primera persona el fracaso escolar mío y del sistema educativo.

El año pasado me certifiqué por International Coaching Community gracias a la ayuda de mi hermana y al apoyo de mi mujer, y ahora mismo, gracias a la ayuda de muchas personas especiales, me encuentro con la posibilidad de desarrollar esta actividad.

En mis experiencias en empresas en España he podido comprobar que no sólo no se fomenta que el empleado dé lo mejor de sí mismo, sino que cuando el empleado intenta dar lo mejor de sí y lo hace por el bien de la empresa, la propia empresa lo coarta y limita. (No en todas las empresas gracias a Dios)

Es por eso que personas con un hijo en esta situación traumática de fracaso escolar, o bien personas que en su situación laboral se encuentren en esta situación de desvalorización del trabajador, son las ideales para contactarme y pedirme una sesión gratuita para comprobar hasta dónde les puedo ayudar con las herramientas que he aprendido. Garantizo que será una buena experiencia en cualquier caso.

Un saludo, y recordar que el límite muchas veces lo ponemos inconscientemente, sin darnos cuenta.

El niño que dejó de sufrir

Cuando vemos a un niño de unos 2 años llorando por lo que para nosotros es una tontería, porque quiere un juguete. Qué pensamos?

Venga mi niño, no llores, no tiene sentido, te hemos cambiado el pañal, acabas de comer, tienes a gente que te quiere, no tiene sentido que llores. Y nos sentimos de alguna forma sabios con ellos, como si fuéramos valiosos para ellos, por lo que les queda por aprender.

Cuando somos mayores, lloramos también, o nos lamentamos y sufrimos, que es lo mismo. Pero no nos hemos parado a pensar que alguien más grande y más sabio nos puede decir: oye, date cuenta de que te has cambiado el pañal sin ayuda, estás bien alimentado, tienes gente que te quiere, por qué sufres tanto? De qué te lamentas?

Puede que alguien más sabio que tú te haga esas preguntas, puede que estés sufriendo por interpretaciones igual que el niño.

Por qué sufrimos? pensamos que ya lo sabemos todo, y como ya lo sabemos todo, consideramos que tenemos razón en quejarnos, y en tener una rabieta porque lo que está pasando es algo “importante”.

Hay veces en las que sufrir es necesario, como en el duelo, es sano. Hay otras ocasiones en las que hay personas sufriendo y no es fácil para ellos dejar de sufrir, cuando hay un dolor que genera un sufrimiento objetivo. Sin embargo, si la persona sufre por una interpretación, y después conoce a otra persona en una situación más difícil y dice, vaya, éste sí que lo pasa mal, entonces tiene un atisbo de claridad mental y ve la VERDAD.

Este sufrimiento innecesario es una sensación parecida a cuando pensamos que algo es de una determinada forma, pero resulta ser errónea, y nos sacan de nuestro error demostrándonos nuestro fallo. Eso genera una herida en el ego que provoca dolor, nos cuesta reconocerlo, casi inconscientemente buscamos defendernos, la verdad pasa a un segundo plano por unos momentos y vemos que lo que defendíamos ya no ES, era una ilusión que resultó ser falsa.

Se cae un jarrón al suelo y nos lamentamos y maldecimos. Ya está roto, de qué sirve quejarse ahora? Quizás alguien más sabio va a escuchar nuestras quejas y nos va a ayudar a arreglarlo?